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La vida de mis folios

i oct 25th No Comments by

“Ola acabo de abrir lo ojos Y parece que…… A ver….. Si, la luz ya esta apagada y mi dueño esta descansando. Permitirme que me presente, soy un folio de esos que por las mañana esta en blanco y esperando que un desaprensivo boli los arañe tornando mi despertar en un montón de arañazos azules. Pero no soy un folio cualquiera no os creáis; a mi lo que me hace especial es mi despertar. Yo amanecí con rasguños que hablan de biomoléculas y polimerización pero no os voy aburrir con tecnicismos; Yo desperté en un larga y tediosa clase de biología celular a las diez de la mañana, esa hora en la que el estomago empieza reclamar su almuerzo. Y poco a poco mirando a mi alrededor me di cuenta de que yo era similar a los demás pero en el fondo tenía diferencias yo tenía mis letras más apretujadas, feas y además, había palabras escritas en mi que eran diferentes al del resto de los folios de la clase. Y entonces fue cuando oí aquello: – “­pero tio como has podido escribir debe otra vez con v!”. – y la persona que sujetaba el boli dijo “esto es en sucio, ­coño calla!”. Y yo me sentí dolido por que me habían llamado sucio a mí, que todavía era casi del todo de un blanco impoluto. Así que una noche hace unos días parecida a esta, decidí vengarme y salte del escritorio intentando alcanzar la cama para vengarme, pero con tan mala pata que acabe en el frío suelo y es que los folios no andamos, nos lleva el aire ya sabéis…… Así que, con mucho frió y solo en el suelo empecé a ponerme triste y a sentirme perdido hasta que oí aquella calida voz. – hey, ola!! ¨que te pasa? Que cuartilla más bonita; tenía dibujado un barquito de vela precioso dentro de una botella, como de detergente muy rara, todo ello muy colorido y bonito salvo por aquel feo 10 redondeado en boli rojo. Ella estaba abandonada en aquel estante tan cerca del frío suelo. – ola me he caído de la mesa ( le conteste) – y tu, ¨que haces tan feliz y sonriente, si estas llena de polvo olvidada en este frío estante? – Yo? jejeje; Yo soy uno de sus primeros logros (dijo señalando al dormilón de mi dueño) y se que nunca se olvidaran de mi. Ella me explicó todo, me explico como en un día soleado de primavera nació ella y como tras mucho esfuerzo acompañado de muchos “cuidado no te salgas de la línea”. Ella llego a ser el primer logro de mi dueño. Si, si; la primera vez que él logro que un profesor se fijara en el y no por lo mal que lo hacia todo, sino para reconocerle. Cuando ella acabo de hablar, toda aquella estantería cobro vida y empezaron a contarme historias de grandes batallas con acusadas derrotas, y también con pequeñas pero importantes victorias. Y entonces fue cuando aquel libro habló y todos callaron. Ante su imponente y ronca voz de libro de lengua de 2§ de bachillerato: – el es disléxico.(dijo) En mi vida había oído esa palabra, toda mi primera cara estaba llena de nombrajos y tecnicismos que para la mayoría de aquellos libros era algo parecido al chino, pero aquella palabra hizo callar a todos incluso a mí de golpe y sembró el silencio en la habitación. Hasta que me atreví a romper el hielo de nuevo. – ¨y que es eso? pregunte con mi arrogancia de apunte de 3§ de carrera. Entonces me lo contaron, ­ay torpe de mi!. Al oír la historia de aquel niño, que con lo ojos llenos de ilusión y ganas de vivir, había estado en logopedas y clases particulares en vez de correr en el parque, de ese adolescente que sufría por muchos de sus exámenes bajaban puntos por aquellas tres palabras “faltas de ortografía”. Y entonces lo entendí. Entendí aquel “calla que están en sucio” que tan mal me hizo sentir. Y comencé a sentirme orgulloso de estar junto a el, de acompañarle a las aburridas clases de bioquímica metabólica, biología celular, y tantas otras. Y si os digo la verdad solo espero estar a su lado en la época de exámenes y que trabaje conmigo tan duro como me contó que había trabajado con el, aquel libro de lengua. Por que solo hay una forma de luchar contra aquella rara palabra y todos aquellos libros y folios ya la habían sentido. Incluso aquella bonita plantilla había notado el esfuerzo de él cuando todavía era un niño. Por eso aquellos ojos de ilusión, ahora acompañados de barba, siguen necesitando todo mi apoyo.”

Jose Ignacio, 22 años, estudiante de Biológicas

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